Quiero ser Juan Manuel Corzo para
ganarme dieciocho millones y quejarme, me gusta criticar, lamentarme, renegar,
soy ser humano. Porque en el fondo Corzo es tan hijo de puta como todos, solo
que él es un cínico y un desvergonzado, los demás lo somos en silencio. Mírese
usted por ejemplo, que gasta en Ipods o celulares de lujo mientras los parias
duermen en las calles. Quiero ser él para ver con desdén como todo un país se
indigna ante mis comentarios pero no puede hacer nada.
Quiero ser Juanes para volver la
paz un negocio, organizar conciertos que me ayuden a vender discos y a amasar
una mayor fortuna. El mejor filántropo
es el anónimo. Tampoco estaría mal ser Shakira, desconocer mi país, negar mis
raíces, decir que las caderas no mienten, hablar con otros acentos. Aunque de
hecho, ya lo desconozco.
Quiero ser Chávez para ser un
tirano, matar libertades, oprimir a la gente, encadenar las opiniones, hacer
sufrir a un pueblo; porque el sufrimiento ajeno es divertido. Dios lo sabe y
por eso hizo el mundo así, usted también lo sabe y por eso se mofa cuando
alguien se golpea o se cae.
Quiero ser Carolina Cruz para no
saber inglés pero aun así tener muchos fans, porque en el mundo importa la
portada de los libros. Y para tener el carácter de salir hablando en un canal
internacional en un idioma que no conozco.
Quiero ser Ronaldihno o Messi
para saber que volví el futbol un arte.
Quiero ser como ese del trabajo
que escala puestos por contactos en recursos humanos, para pisotear los méritos
y demostrar cómo funciona en realidad el mundo laboral, y la vida.